Reflexiones después de ver El secreto de sus ojos

Foto: Bell and Howell 35mm wind up film camera. 1940's. / Wikimedia Commons
Anoche volví a ver El secreto de sus ojos y quedé pensando un buen rato. Hay películas que una ve, y películas que la dejan a una rumiando después de los créditos.
El secreto de sus ojos es una película de thriller argentino del 2009, dirigida por Juan José Campanella. La primera vez que la ves, lo que más llama la atención es la atmósfera: la forma en que está filmada te mete dentro de la historia casi sin darte cuenta.
Hay una escena que me marcó particularmente. No te voy a spoilear, pero digamos que es el momento en que el personaje principal tiene que tomar una decisión y sabés que ya nada va a ser igual. Ese tipo de escenas son las que hacen que una película quede grabada, porque te obligan a pensar qué harías vos en esa situación.
Buscando un poco de contexto antes de escribir esto, encontré que El secreto de sus ojos es una película argentina de drama y suspenso de 2009 dirigida por Juan José Campanella, basada en la novela La pregunta de sus ojos de Eduardo Sacheri, quien coescribió el guion junto a Campanella. Es protagonizada por Ricardo Darín y Soledad Villamil. Coprotagonizada por Pablo Rago, Javier Godino, Mario Alarcón y Mariano Argento. También, contó con las actuaciones especiales de Guillermo Francella y José Luis Gioia. Ese detalle de la historia real le da otra capa a la película, porque ya no es solo ficción: hay cosas que efectivamente pasaron.
La actuación acá no es decorativa: sostiene la película entera. Juan José Campanella sabe sacarle provecho a cada momento, y hay gestos, silencios y miradas que dicen más que cualquier diálogo. Es de esas películas donde notás que cada actor entendió perfectamente a su personaje, y eso se transmite directo al espectador.
Un dato curioso que encontré: la escena del estadio en el juicio se filmó con una sola cámara siguiendo a los actores sin cortes. Pequeñas cosas así hacen que después de ver la película te quedes investigando, y eso para mí es señal de que valió la pena el rato.
El ritmo me gustó también. No tiene esa prisa de las películas actuales que te cortan cada tres minutos con un efecto o un plot twist. Acá la historia respira, se toma su tiempo, y cuando llega el momento clave, el impacto es mucho mayor porque te dejó llegar hasta ahí con calma. Esa paciencia narrativa es algo que cada vez se ve menos.
Lo que me llevo de El secreto de sus ojos no es tanto el argumento, sino la reflexión que deja. Hay películas de entretenimiento puro, y está bien, pero estas que te hacen pensar tienen un valor distinto. La forma en que Juan José Campanella cuenta la historia te muestra algo de la condición humana que difícilmente olvides.
Si la ves con otra persona, seguro terminan conversando de la película un buen rato después de los créditos. A mí me pasó, y creo que eso es lo que una buena historia debería provocar: ganas de hablar, de comparar puntos de vista, de entender por qué a cada uno le llegó por un lado distinto.
¿Ya la viste? Si la viste, contame qué escena te quedó grabada. Si no, te la dejo bien recomendada para el próximo finde.
@jennyburgos — De las que te dejan pensando.