“El tesoro”, un filme para no olvidar

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Hace unos días, en mi búsqueda de cortometrajes recientes, encontré este de producción mexicana realizado en 2023, pero relanzado comercialmente en 2026, según la información revisada. Su título, irónicamente, es El tesoro. Aunque es un filme de ficción, nos muestra una cruda realidad cercana al horror, ese que hemos vivido en Latinoamérica y hemos olvidado o normalizado. Así ha sido en el llamado cono sur: Argentina, Chile, Uruguay…. Pero también en Colombia, y, no decir, con mayor afección personal, en Venezuela. Es decir, el de los desaparecidos por acción de la represión del régimen o su ocultación a través de sicarios.


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Este cortometraje, fechado en 2026, tiene como director, y también escritor y productor, al mexicano David Rodríguez Estrada. Nos presenta una historia que, lamentablemente, conocemos.

Clemencia es una madre que, en el encuentro en el hospital con su hijo, Daniel, ya agonizante, descubre el horror del sicariato, y tratará, entonces, de recorrer el duro camino de encontrar esa terrible verdad y ayudar a padres cuyos familiares han sido víctimas de las desapariciones con la información dada por su hijo.

No es casual que sea un filme mexicano, pues México ha sido en los últimos años tierra de horribles crímenes y desapariciones, incluso masivas, cometidos por sicarios o por cuerpos policiales y militares; recuérdese el doloroso caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, ocurrida la noche del 26 de septiembre de 2014, y que todavía no ha sido resuelto. Las estadísticas hablan de alrededor de más de 130.000 personas desaparecidas.


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El filme tiene varios valores, que resumiré a continuación:

Una dirección que nos permite ir descubriendo la realidad del horror que se esconde en la historia, mediante el uso del flashback (o viceversa: flashfoward) y de la regulación de la información. Así, vemos a Clemencia en un primer momento con su hijo en el hospital, y luego, por medio de una analepsis, su actividad en la búsqueda en el terreno de cadáveres, lo que ya anuncia su hijo.

Se trata de una narración de montaje alternado (como se conoce esta técnica) que aprovecha el momento presente para trasladarse a un pasado en el que está el “tesoro”, diría, secreto, de esa historia de vida. Un uso muy sugestivo del flashback. Se alterna de un presente a un pasado, de un modo muy apropiado, y luego se regresa al presente. Para luego revelarnos la miseria de la vida común, capaz de reconocer su culpa, es cierto, pero que solo otros podemos resarcir, como ocurre con la noble madre Clemencia.


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Resalto la actuación de Adriana Berranza, que caracteriza de un modo conmovedor a la madre y valiente mujer; su actuación le valió el premio como mejor actriz en el Best Mexican Narrativa Short Film. Pero también está Robert Sosa como el padre de un desaparecido; Mónica Huriart interpretando a la esposa del acaudalado dueño de las tierras donde han escondido los cuerpos de los asesinados; y Juan Carlos Fuentes, caracterizando efectivamente al hijo de Clemencia, el sicario.

También resalto el uso eficaz del sonido, enfatizando el ruido del caminar, el de los aparatos clínicos y, por supuesto, la expresión del dolor de los personajes.

La fotografía, incluido el movimiento de cámara, es otro aspecto que cabe destacar. Entre sus más efectivos logros está la utilización de los primeros planos (a veces close-up) y el juego con la iluminación, en especial las sombras.

Finalmente, aprecio como muy adecuada la música, que, lejos de esa fácil y artificial de los filmes tradicionales, nos reúne en una especie de estado de recogimiento emocional y espiritual.

Y como dice la consigna: Prohibido olvidar.


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Les dejo a continuación el enlace del cortometraje:



(English version)

“The Treasure”, a film not to be forgotten.

A few days ago, while searching for recent short films, I came across this Mexican production, made in 2023 but commercially re-released in 2026, according to the information I reviewed. Its title, ironically, is The Treasure. Although it is a work of fiction, it shows us a stark reality bordering on horror, the kind we have experienced in Latin America and have either forgotten or normalized. This has been the case in the so-called Southern Cone: Argentina, Chile, Uruguay… but also in Colombia, and, needless to say, with greater personal impact, in Venezuela. That is to say, the horror of those disappeared by the regime's repression or their concealment through hired killers.

This short film, dated 2026, was directed, written, and produced by the Mexican David Rodríguez Estrada. It presents us with a story that, unfortunately, we know all too well.

Clemencia is a mother who, in a hospital visit with her dying son, Daniel, discovers the horror of contract killings. She then embarks on a difficult journey to uncover this terrible truth and help other parents whose relatives have been victims of disappearances, using the information her son provided.

It is no coincidence that this is a Mexican film, as Mexico has been plagued in recent years by horrific crimes and disappearances, including mass disappearances, committed by hitmen or by police and military forces. One need only recall the tragic case of the 43 students from Ayotzinapa, which occurred on the night of September 26, 2014, and remains unsolved. Statistics indicate that more than 130,000 people have disappeared.

The film has several strengths, which I will summarize below:

A direction that allows us to gradually uncover the horror hidden within the story through the use of flashbacks (or flashforwards) and the controlled release of information. Thus, we first see Clemencia with her son in the hospital, and then, through an analepsis, her activity searching for corpses in the field, something her son had already foretold.

It employs a narrative style of alternating montage (as this technique is known) that uses the present moment to transport us to a past where the "treasure," I would say, the secret, of this life story lies. The use of flashbacks is highly suggestive. It alternates between the present and the past in a very appropriate way, and then returns to the present. This then reveals the misery of ordinary life, capable of acknowledging its guilt, it is true, but which only others can atone for, as is the case with the noble mother Clemencia.

I want to highlight Adriana Berranza's performance, which movingly portrays the mother and courageous woman; her performance earned her the award for Best Actress at the Best Mexican Narrative Short Film Awards. Robert Sosa also shines as the father of a missing person; Mónica Huriart plays the wife of the wealthy landowner where the bodies of the murdered victims have been hidden; and Juan Carlos Fuentes effectively portrays Clemencia's son, the hitman.

I also want to emphasize the effective use of sound, highlighting the sounds of footsteps, medical equipment, and, of course, the characters' expressions of pain.

The cinematography, including the camera movement, is another noteworthy aspect. Among its most effective achievements are the use of close-ups and the interplay of lighting, especially shadows.

Finally, I find the music very fitting; far from the facile and artificial music of traditional films, it draws us into a kind of emotional and spiritual contemplation.

And, as the slogan says: “NEVER FORGET”

Gracias por su lectura | Thank you for reading.

Translated with www.DeepL.com/Translator (free version)




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