Recordando a la actriz Charlotte Rampling

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80 años cumple hoy la siempre atractiva actriz inglesa Charlotte Rampling. Ha actuado en alrededor de 90 filmes, en algunos como actriz principal, en otros como reparto, y, por supuesto, algunos de ellos irregulares como realización. Su belleza ha sido encantadora, con sus rasgos tan finos, y un aire de mujer fascinante y desafiante. No es casual que haya sido vista como símbolo erótico.


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La actriz Charlotte Rampling - Fuente


Seguramente la recordaremos en filmes como Stardust Memories (1980) de Woody Allen, Corazón de ángel (1987) de Alan Parker, Las alas de la paloma (1997), Instinto básico 2 (2006) de Michael Caton-Jones, Melancolía (2011) de Lars Von Triers, entre otros.

Yo la vi por primera vez en el filme de la polémica y osada cineasta italiana Liliana Cavani, Portero de noche, escrita y dirigida por esta realizadora en 1974. Era yo un joven mayor de edad, y creo que la vi en una exhibición especial de los llamados “Martes selectos” en Venezuela.


Poster de película.png
Fuente


Desde entonces se quedó en mi memoria visual su imagen, haciendo de niña y de adulta, y pese a haberla visto en otros muchos filmes, es aquella Charlotte la recurrente.

Hablemos un poco del filme en cuestión. Liliana Cavani nos ofrece, con atrevimiento y una singular belleza, la relación sadomasoquista —por ratos intensa, otras veces angustiante y triste— entre un oficial nazi (Max) y una niña judía (Lucía) encerrada en un campo de concentración, a la que convertirá en su objeto sexual. Transcurridos muchos años, en 1957, Lucía llegará a Viena, y en el hotel donde se aloja con su esposo encontrará a Max haciendo de portero nocturno del hotel. Se reiniciará entonces una versión actualizada de la antigua relación.



Aunque no es mi propósito hacer un post de crítica cinematográfica (existen ensayos y notas críticas excelentes al respecto), debo reconocer que nos afecta en muchos sentidos. En primer lugar, las escenas de maltrato, violencia corporal y manipulación psicológica. En segundo lugar, esa dialéctica victimario-víctima, que en ciertos momentos se invierte, bajo la caracterización de ese gran actor británico que fue Dirk Bogarde como Max y Charlotte Rampling como Lucía. También, habría que acotar un efecto más profundo y difícil de abordar en un comentario como este, que ya ha sido estudiado por el psicoanálisis: la extraña y contraproducente fascinación que puede generar ese tipo de relaciones. Y por último, la belleza peculiar, extraña, que logra darle el filme, especialmente con su fotografía, a esa tortuosa historia de erotismo y sumisión.

La actuación, a veces sólo presencia, de Charlotte Rampling haciendo de Lucía niña o adulta es capaz de producir un excepcional encanto. Este, obviamente, no es gratuito: se trata de la figura actoral de esta mujer con algo de angelical y otro tanto de perversa. Desde que es avistada por el oficial nazi en su presencia adolescente y durante su comportamiento frente a él y su despótico ambiente, hasta el reencuentro con la conducta de alguien que emprende una retaliación, en la que quedarán consumidos ambos.

A continuación, me gustaría compartir con ustedes unas tres o cuatro imágenes que ilustran en parte lo dicho.


Charlotte Rampling 1.png
Fuente


Charlotte Rampling 2.png
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Charlotte Rampling 4.png
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Aquí la versión completa de Portero de noche:

Trailer

Reseña de películas en las que participó:
https://www.cbsnews.com/pictures/charlotte-rampling/42/


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Gracias por su lectura.




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