Una premiación totalmente desgastada, mi opinión de los Oscar
Una premiación totalmente desgastada

Una sorpresa mayúscula me lleve cuando vi que la mayor premiación del cine, Los Oscar, eran hoy domingo 15 de marzo, pues para ser sincero, más allá de la polémica que se ha generado en redes sociales, donde el premio al mejor actor ha cambiado de favorito, por diferentes comentarios denigrando el ballet y la opera, lo que hizo saltar por las nubes a todos los medios de comunicación.
La perdida de relevancia de los premios es algo muy importante, pues marca diferentes puntos, no solo en la percepción de los mismos, sino además en ámbitos sociales y como esta cambiando el entretenimiento. Viendo mi caso en particular, no me considero un cinefilo, y aunque todas las semanas veo un par de películas o diferentes series, no recuerdo con exactitud cuando fue la última vez que fui al cine.
La comodidad que nos han brindando las diferentes plataformas de entretenimiento como Netflix, ha cambiado mucho la necesidad de tener que salir de casa para disfrutar una película, y eso sin contar las redes sociales o YouTube, que literalmente pueden mantenerme todo el día pegado a mi sofá. El principal problema que veo es la pérdida de la calidad o significancia del contenido, pues al final del día, su función es mantenernos en la aplicación el mayor tiempo posible, o en su defecto, conservar una suscripción al menos un mes más.
Volviendo al tema principal, revisando las películas nominadas este año a la mejor, me sorprendió que apenas haya visto dos, y por lo que he revisado, no tienen la más mínima posibilidad de llevarse la estatuilla. En el apartado de mejor largometraje animado, la cosa no mejoró nada, pues también solo he visto dos, sorprendiéndome que Elio esta nominada, pues la verdad, me pareció mediocre, siendo amable.
Todo esto trajó una pregunta a mi cabeza, o el cine este año fue un verdadero desastre, o yo como espectador estoy muy alejado de la actualidad. La respuesta es compleja, pues cuenta con un tanto de ambas realidades.
Lo primero, y más obvio, mi desencanto con la industria del cine actual es palpable, muy pocas producciones me despiertan la necesidad de verlas, haciendo que, aunque vea muchas películas al año, la grandísima mayoría sean de años anteriores.
Lo segundo, que puede estar muy sesgado por lo pequeño que es mi círculo más cercano de amistades, este año la industria cinematográfica no ha producido muchos eventos que puedan mover grandes masas sociales, pues hasta la más reciente cinta de avatar, no se percibió como las anteriores, de las cuales tengo que decir, que si fui corriendo a ver. Muy pocas de mis amistades frecuentaron las salas este año o el anterior, siendo el que más, solo 7 veces en este último año y medio, mientras que otros como yo, apenas recuerdan cuando fue la última vez que fueron.
Como dije anteriormente, el último argumento puede estar sesgado por la muestra tan pequeña que estoy tomando, y aunque pienso que no se puede traspolar completamente a la realidad, pues muy pocos de mi círculo tienen hijos, u otras posibles variables que pudieran ser infinitas, los números de las taquillas son publicos, y vemos que efectivamente, ha habido un decrecimiento de los ingresos.
Para poner otros ejemplos, y que no lleguen a pensar que este escrito lo hice apoyado de otra herramienta más allá de mi propia percepción, otra posible variable, o situaciones que puede modificar quienes pueden ir al cine más comúnmente, podría ser hasta el tiempo de una relación actual. Si el noviazgo es reciente, la pareja sería más proclive a ir vivir más experiencias, lo que transformaría una experiencia cinematográfica como una buena cita, en cambio, si tienen ya mucho tiempo juntos, o inclusive, si viven juntos, podrían preferir actividades más hogareñas... y así podríamos seguir analizando otras situaciones como los hijos, el número, la edad o hasta el sexo.
Saliendo de la industria y el mercado, el fenómeno de los Oscar esta desgastado, ya muy pocas personas lo toman como un referente de calidad, y eso es culpa de múltiples factores como polémicas recientes, falta de interés, pero sobre todo, la incapacidad de adaptación a los tiempos actuales.
Quien podría olvidar la entrega pasada, que básicamente generó conversación tras la polémica de Emilia Perez (siendo sincero, no recordaba ni como se llamaba y tuve que googlearlo), una película que si llamo adefesio sería amable, donde solo resaltó por su mensaje bienqueda con las "comunidades diversas". Los números musicales eran un desastre, sin mencionar lo mal retratado de la cultura mexicana o el español tan mal hablado, sin mencionar, que el protagonista era un hombre transexual español, y que la tan defendida representación por personajes de ideología comunista se basó en norteamericanas con raíces latinoamericanas, que ni tendrían porque encajar en este reglón, tanto porque no representan la cultura, y ni tan siquiera, llegan a hablar el idioma con un dominio mínimo para ser creíble.
Al final, todo ese bienquedismo se fue al traste por polémicas extra cinematográficas, lo que habla de la falsa moral que defienden, y por sobre todo, lo poco que de verdad valoran el arte, haciendo que lo técnico, pase a un quinto criterio evaluativo. Este mismo año esta pasando lo mismo, y polémicas anteriores como la de Will Smith, quien luego de abofetear al presentador y ganar un Oscar en la misma noche, fue prácticamente borrado de la industria, siguen sucediendo.
Pero no sólo se queda en lo que hacen previo a la entrega, pues hasta los mismos ganadores no siempre reflejan el sentir general, haciendo que varios ganadores ni sean recordados años después, y los perdedores sean los que se queden en la memoria colectiva. Hay muchos ejemplos de esto, pero creo que el más mediático son los múltiples "robos de Pixar" en la categoría animada.
Ya por último, el interés y la incapacidad de adaptación a los tiempos actuales pueden ir de la mano, y pues tienen mucho que ver. Cuando inició transmisión de los Oscar a nivel televisivo en los 50, eran toda una novedad, pues mostraba a los actores en una faceta más humana, además de que no habían muchas más opciones para pasar el rato.
Con el pasar de los años, la influencia de la gala y los premios fue subiendo, hasta literalmente consagrarse como la medida general para etiquetar a lo mejor del año en el cine, con una u otra polémica, pero nada demasiado absurdo. Todo esto prosiguió e incluso aumento con el nuevo siglo, logrando ratings de visualización más y más grandes, pero en la última década, esto empezó a cambiar.
La llegada de redes sociales, en un inicio hizo incluso más grande todo esto, generando interacciones y discusiones de cual era mejor o peor, o que actriz o actor merecían ganar, pero justamente, esa abrumadora cantidad de contenido, ha significado el fin de muchas cosas como esta. En los últimos años, los ratings de visualización cada vez caen más, sumado a que las decisiones son discutidas, generando menos admiración por lograr un premio.
Actos como la compra de votos o las campañas para nominaciones han dejado claro algo, ya nada de esto trata de cine, sino de más validación mediática. El formato también es un problema, nadie entiende como escogen a los ganadores, sumado a que siguen siendo tan protocolares como siempre, y la gente hoy en día, no puede mantener su atención más de 30 segundos consecutivos, culpa de fenómenos como los reels o tik tok, que cada día dañan más esta capacidad.
Este párrafo me llevó más tiempo del que esperaba, y probablemente cuando lo publique, ya habrá comenzado la gala, por lo que déjenme decirles, que igual no la voy a ver, jajaja. Lo que si es que veré a varios de los ganadores para crearme una idea de lo actual, y si realmente son tan buenos para ganar, no sólo la estatiulla, sino además la relevancia en el tiempo, y puede que hasta comparta que tal me pareció.