MOVIE REVIEW: “Reign Over Me” (2007)

avatar
(Edited)
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});

This publication was also writen in SPANISH and PORTUGUESE.

reign_over_me01.jpg

IMDb

Synopsis: United States. New York. After the attacks that shook the world on the fateful September 11, 2001, two friends unexpectedly reunite. However, one of them is grieving the loss of his family (who were killed in the terrorist attack), while the other tries to rebuild their friendship and help him get back on his feet.

Post-traumatic disorders are naturally often quite painful, and many times, despite every effort made to try to reverse this psychological condition, it is not possible to completely escape this “mental cage” (which carries a very strong emotional weight in people's lives), affecting - or even completely changing - their traditional routines). In this movie, friendship becomes a kind of “tool” for overcoming the adversities of a bitter reality, which is gradually softened by the strength of the bond connecting two people in different situations.

reign_over_me02.1.png

MUBI

reign_over_me02.2.jpg

Netflix

Alan Johnson is a dentist, married, and the father of his daughters. Life with his wife seems perfect, but something is still missing for him to be completely happy (and he has not yet figured out what that is). Charlie Fineman is also a dentist, but he is no longer practicing after the painful loss of his wife and three daughters during the 2011 terrorist attack in New York. One day, on an ordinary street, Alan runs into Charlie and quickly tries to reconnect with him, but Charlie disappears into the crowd. Eventually, they meet again.

After their reunion, they revive some of the friendship they used to have when they were in college, since they studied together. What Alan did not expect was to find Charlie as such a different version of the man he used to know. Once he learns about Charlie's new reality, Alan not only wants to be his friend again but also wants to help him overcome the difficulties imposed by a post-traumatic lifestyle that he inadvertently adopts to avoid the memories of a past he can no longer have. The screenplay is honest and sincere, but at times, cartoonish.

reign_over_me03.1.png

Giant Freakin Robot

reign_over_me03.2.png

Screen Rant

Perhaps, the biggest problem within the narrative is Charlie's almost complete disconnection from the real world, almost as if he were living inside a layer wrapped in the autism spectrum, which, because it is so exaggerated, mistakenly turns into “comic relief” that is completely out of step with the tone the narrative is trying to establish. In fact, some moments are genuinely awkward, reducing the character to simply “imploding” during his personal crises in public spaces as though he were moving between parallel worlds (something even reinforced by his tone of voice).

Although this compelling performance by Adam Sandler is one of the few moments in his career that truly “stands out” (as a comedian), here he could have delivered an even stronger dramatic performance if the screenplay had avoided its recurring behavioral exaggerations (used merely to emphasize how drastically the character's life changed after that brutal event). On the other hand, Sandler's own interpretation of how the character should behave is also somewhat exaggerated, thereby “undermining” the emotional weight that should have been felt.

reign_over_me04.1.png

Assholes Watching Movies

reign_over_me04.2.png

Rolling Stone

Meanwhile, Don Cheadle delivers a more restrained performance, but one that ironically works much better. Around him, there are other behavioral issues that the screenplay tries to explore more deeply (albeit in a somewhat “twisted” way, choosing to insert unnecessary characters simply to add a touch of “strangeness” to the narrative), thereby expanding the dramatic scope so that it is not entirely centered on the reality Charlie must overcome. Cheadle embodies the “false perfection” of a man who needs a little chaos in order to exist.

The way the screenplay develops these two characters within an almost “interdependent” dynamic is quite interesting, even if it occasionally becomes somewhat tiresome because of the excessive exposition through dialogue or scenes with no obvious emotional appeal. On the other hand, names like Jada Pinkett Smith (who plays Alan's apathetic wife) and Liv Tyler (who plays a psychologist responsible for offering one of the “keys” to Charlie's freedom) are underused within the narrative, limited to only a few scenes. Fortunately, both still bring emotional resonance through their presence.

reign_over_me05.1.png

IMDb

reign_over_me05.2.png

IMDb

Amid the chaotic search for new ways to see and live their lives, the two protagonists make Reign Over Me a reasonably effective drama, though one that is somewhat overly comedic in disproportionate doses. Here, Mike Binder proves to be a better director than screenwriter, and perhaps the fact that he took on both roles ultimately hurt the overall vision of the project. The essence of the story is profoundly heavy in its many nuances, but the screenplay fails to handle that weight and instead opts to create “escape valves” that ultimately do not work as they should.

[ OFFICIAL TRAILER ]


CRÍTICA DE PELÍCULA: “En Algún Lugar de la Memoria” (2000)

Sinopsis: Estados Unidos. Nueva York. Después de los atentados que sacudieron al mundo en el fatídico 11 de septiembre de 2001, dos amigos terminan reencontrándose inesperadamente. Sin embargo, uno de ellos está viviendo el duelo por la pérdida de su familia (que fue víctima del acto terrorista), mientras que el otro intenta restablecer la amistad y ayudarlo a salir adelante.

Los trastornos postraumáticos suelen ser, de forma natural, bastante dolorosos y, muchas veces, a pesar de todo el esfuerzo realizado para intentar revertir esta condición psicológica, no es posible librarse por completo de esta “jaula mental” (que tiene un peso emocional muy fuerte en la vida de las personas, afectando - o incluso modificando por completo - su rutina habitual). En esta película, la amistad se convierte en una especie de “herramienta” para superar las adversidades de una realidad amarga, que poco a poco va siendo diluida por la fuerza del vínculo que une a dos personas en situaciones diferentes.

Alan Johnson es dentista, está casado y es padre de sus hijas. La vida con su esposa es aparentemente perfecta, pero aún le falta algo para ser completamente feliz (y eso todavía no ha logrado descubrirlo). Charlie Fineman también es dentista, pero no está ejerciendo su profesión tras la dolorosa pérdida de su esposa y sus tres hijas durante el atentado terrorista de 2011 en Nueva York. En una calle, un día cualquiera, Alan termina encontrándose con Charlie y rápidamente intenta retomar el contacto con él, pero este desaparece entre la multitud. Con el tiempo, vuelven a reencontrarse.

Después del reencuentro, recuperan parte de la amistad que solían tener cuando eran universitarios, ya que estudiaron juntos. Lo que Alan no esperaba era encontrar a Charlie en una versión tan distinta de quien solía ser. Una vez que conoce la nueva realidad de Charlie, Alan no solo quiere volver a ser su amigo, sino también ayudarlo a superar las dificultades impuestas por un estilo de vida postraumático que él adopta inadvertidamente para evitar los recuerdos de un pasado que ya no puede recuperar. El guion es honesto y sincero, pero a veces resulta caricaturesco.

Quizá, el gran problema de la narrativa sea la desconexión casi total de Charlie con el mundo real, casi como si viviera dentro de una especie de espectro autista, algo que, por ser tan exagerado, termina convirtiéndose erróneamente en un “alivio cómico” completamente fuera del tono que la narrativa intenta establecer. De hecho, algunos momentos son realmente incómodos, limitando al personaje a simplemente “implosionar” durante sus crisis personales en espacios públicos como si estuviera transitando entre mundos paralelos (algo reforzado incluso por el tono de su voz).

Aunque esta cautivadora interpretación de Adam Sandler sea uno de los pocos momentos “fuera de lo común” de su carrera (como comediante), aquí podría haber ofrecido una actuación dramática aún mejor si el guion hubiera evitado sus recurrentes exageraciones conductuales (utilizadas únicamente para enfatizar el cambio drástico que sufrió la vida del personaje después de aquel episodio brutal). Por otro lado, la propia construcción de Sandler sobre cómo debía ser el personaje también resulta un tanto exagerada, “socavando” así el peso emocional que debería sentirse.

Por otra parte, Don Cheadle llega con una interpretación más contenida, pero que, irónicamente, funciona mucho mejor. A su alrededor, existen otros conflictos de comportamiento que el guion intenta abordar con mayor profundidad (aunque de una manera “retorcida”, optando por introducir personajes innecesarios solo para añadir un toque de “extrañeza” a la narrativa), ampliando así el alcance dramático, que no queda completamente centrado en la realidad que Charlie necesita superar. Cheadle es la personificación del “falso perfecto”, que necesita un poco de caos para existir.

La manera en que el guion desarrolla a estos dos personajes dentro de una dinámica casi “interdependiente” resulta bastante interesante, aunque en ocasiones se vuelve algo cansina debido al exceso de exposición mediante diálogos explicativos o escenas sin un atractivo emocional evidente. Por otro lado, nombres como Jada Pinkett Smith (que interpreta a la apática esposa de Alan) y Liv Tyler (que interpreta a una psicóloga responsable de ofrecer una de las “llaves” hacia la libertad de Charlie) fueron subestimados dentro de la narrativa, quedando limitadas a muy pocas escenas. Afortunadamente, la presencia de ambas aporta carga emocional.

En medio de la caótica búsqueda de nuevas maneras de ver y vivir sus vidas, los dos protagonistas convierten a En Algún Lugar de la Memoria en un drama relativamente eficaz, aunque algo excesivamente cómico en dosis desproporcionadas. Aquí, Mike Binder demostró ser mejor director que guionista y, quizá, el hecho de haber asumido ambas funciones perjudicó la visión del proyecto en su conjunto. La esencia de la trama es bastante pesada en sus múltiples matices, pero el guion no supo manejar todo ese peso y optó por crear “válvulas de escape” que terminan sin funcionar como deberían.


CRÍTICA DE FILME: “Reine Sobre Mim” (2007)

Sinopse: Estados Unidos. Nova York. Depois dos atentados que abalaram o mundo no fatídico 11 de setembro de 2001, dois amigos acabam inesperadamente se reencontrando. No entanto, um deles está vivendo o luto pela perda de sua família (que foi atingida pelo ato terrorista), enquanto o outro tenta reestabelecer a amizade e ajudá-lo a se reerguer.

Transtornos pós-traumáticos naturalmente costumam ser bastante dolorosos, e muitas vezes, apesar de todo o esforço feito para tentar reverter essa condição psicológica, não é possível se livrar completamente dessa “jaula mental” (que tem um peso emocional bastante forte na vida das pessoas, afetando - ou até mesmo modificando por completo - à sua rotina tradicional). Neste filme, a amizade se torna uma espécie de “ferramenta” para superar as adversidades de uma realidade amarga, que gradualmente vai sendo diluída pela força do elo que liga duas pessoas em situações diferentes.

Alan Johnson é dentista, casado, e pai de suas filhas. A vida com sua esposa é aparentemente perfeita, mas ainda falta alguma coisa para que ele seja totalmente feliz (e isso ele ainda não conseguiu descobrir). Charlie Fineman também é dentista, mas não está exercendo à sua profissão após a dolorosa perda de sua esposa e três filhas durante o atentado terrorista de 2011, em Nova York. Em uma rua, num dia qualquer, Alan acaba encontrando Charlie e rapidamente tenta retomar o contato com ele, mas ele desparece na multidão. Eventualmente eles acabam se reencontrando novamente.

Depois do reencontro, eles resgatam um pouco da amizade que costumavam ter enquanto eram universitários, porque eles estudaram juntos. O que Alan não esperava, era ter encontrado Charlie em uma versão tão diferente de quem ele costumava ser. Uma vez sabendo da nova realidade de Charlie, Alan não quer só voltar a ser amigo dele, mas também, quer ajudá-lo a superar as dificuldades impostas por um estilo de vida pós-traumático que ele inadvertidamente adota para evitar as lembranças do passado que já não pode ter mais. O roteiro é honesto e sincero, mas às vezes, cartunesco.

Talvez, o grande problema dentro da narrativa seja a desconexão quase completa de Charlie com o mundo real, quase como se ele estivesse vivendo dentro de uma camada envolta por espectro autista, que por ser tão exagerado, se torna equivocadamente “alívios cômicos” totalmente fora do tom que à narrativa tenta estabelecer. Aliás, alguns momentos são realmente constrangedores, limitando o personagem a simplesmente “implodir” durante suas crises pessoais em espaços públicos como se ele estivesse transitando entre mundos paralelos (algo reforçado inclusive pelo tom de voz).

Embora essa performance cativante do Adam Sandler seja um dos seus poucos pontos “fora da curva” na carreira dele (enquanto comediante), aqui, ele poderia ter entregado uma performance dramática ainda melhor, se o roteiro tivesse evitado os seus exageros comportamentais recorrentes (apenas para tentar enfatizar a drástica mudança que a vida do personagem teve depois daquele episódio brutal). Por outro lado, a construção do próprio Sandler em relação a como o personagem deveria ser também é um pouco exagerada, “minando” assim o peso emocional que deveria ser sentido.

Por outro lado, Don Cheadle chega com uma performance mais contida, mas que ironicamente consegue muito melhor. Em torno dele, há outras questões comportamentais com as quais o roteiro tenta lidar com mais profundidade (ainda que de uma maneira “retorcida”, optando por inserir personagens desnecessários apenas para adicionar um toque de “estranheza” à narrativa), aumentando então o escopo dramático, que não fica totalmente centrado na realidade que o Charlie precisa superar. Cheadle é a personificação do “falso perfeito”, que precisa de um pouco de caos para existir.

O modo como o roteiro trabalha esses dois personagens dentro de uma dinâmica quase que “interdependente” é bem interessante, ainda que às vezes seja um pouco cansativa pelo excesso de exposição em diálogos expositivos ou cenas sem qualquer apelo emocional evidente. Por outro lado, nomes como Jada Pinkett Smith (que vive a esposa apática de Alan) e Liv Tyler (que vive uma psicóloga responsável por oferecer uma das “chaves” para a liberdade de Charlie) foram subestimados dentro da narrativa, limitando-se a poucas cenas. Felizmente, há apelo emocional na presença de ambas.

Em meio a caótica busca por novas maneiras de enxergar e viver suas vidas, os dois protagonistas fazem de Reine Sobre Mim um drama relativamente eficiente, mas um tanto quanto cômico em doses desproporcionais. Aqui, o Mike Binder se mostrou melhor diretor do que roteirista, e talvez, o fato dele ter acumulado essas duas funções tenha prejudicado à visão do projeto como um todo. A essência da trama é bastante pesada em suas diversas nuances, mas o roteiro não soube lidar com todo esse peso e optou por criar “válvulas de escapes” que acabam não funcionando como deveriam.

Rating: 70/100.


Originally posted through scrobble.life/movies.



0
0
0.000
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
1 comments
avatar

Sound like a cool one to watch. Don't know how I missed it, though.